Por Liliana Rodríguez Burgos, directora de la CCONG, miembro colombiano de Forus. 

La Confederación Colombiana de ONG - CCONG, plataforma de OSC colombiana y miembro de Forus, participó en el primer ciclo de la colaboración de Forus con sus miembros nacionales para adelantar un ejercicio de monitoreo social acerca del rol de la Cooperación Internacional en Colombia para reconocer su acción actual. 

El monitoreo tomó como marco de referencia la “Alianza Global para la Eficacia de la Cooperación al Desarrollo”, que tiene como propósito central: 

… producir el máximo de impactos y fomentar la participación y el intercambio de conocimientos en la aplicación de los acuerdos sobre los cuatro principios de la eficacia de la cooperación: i) apropiación de los países, ii) enfoque por resultados, iii) alianzas incluyentes y, iv) la transparencia y la rendición de cuentas, todo esto con el fin de garantizar el Desarrollo y alcanzar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible…; siendo estos principios la base que permite y exige que se revise, de manera periódica y sistemática, el “Rol de los Organismos de Cooperación Internacional” en las democracias en donde actúan. 

Y fue en este sentido, que la CCONG, se propuso hacer un primer “Ejercicio de Monitoreo Social”, con el objetivo de: 

“Reconocer el alcance del rol actual –político y financiero– de la Cooperación Internacional en Colombia, específicamente del Sistema de Naciones Unidas - SNU, la Agencia de Cooperación Alemana GIZ, y la Delegación de la Unión Europea en Colombia” 

 

El monitoreo social valoró:  

Primero, la implementación de los cuatro (4) principios que rigen la Cooperación Internacional al Desarrollo por parte de algunos de los Organismos de Cooperación en Colombia. Los hallazgos brindan pistas a todos los actores sociales, para analizar, reflexionar y dialogar sobre el futuro de los Organismos de Cooperación en Colombia como a nivel global. 

Segundo, el seguimiento a los procesos de contratación de los recursos públicos del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, con la Delegación de la Unión Europa, el Sistema de Naciones Unidas (8 Agencias) y la Agencia de Cooperación Alemana - GIZ. 

Finalmente, se dejan expresadas reflexiones acerca del rol de los organismos de cooperación, en las cuales se reconoce su importancia en países como Colombia y se extraña en estos momentos ese rol de actor “garante, acompañante y facilitador” de la acción social, de desarrollo y de incidencia de las organizaciones sociales. Igualmente se extraña su silencio (¿cómplice o políticamente correcto?) frente al debilitamiento de las condiciones propicias para que las OSC sean actores por derecho propio del desarrollo, la paz y un actor en democracia.  

A lo anterior, se suma también la conveniencia que tiene para los gobiernos canalizar recursos públicos a través de los organismos de cooperación; para los primeros la conveniencia está en que eluden todos los procesos que señala la ley de contratación pública que tiene establecida el país, con amplias ventajas para los organismos de cooperación e inmensas desventajas para las organizaciones sociales. 

No menos importante, está el hecho que la Cooperación Internacional dejo de ser socio, aliado y se convirtió en ser contratista o contratado, debilitando las relaciones entre iguales y por ende dificultando su rol de garante del “Diálogo Político y Social”. Asumir ese rol de buen ejecutor de recursos públicos demuestra un cambio profundo en su papel, el cual paso de ser “promotor” a ser contratista, a centrar todos sus esfuerzos en entregar directamente bienes y servicios a la ciudadanía, y a alejarse de propiciar que los Estados tengan buenos resultados a tener que cumplirlos.   

A lo anterior, se suma su bajo compromiso con los cuatros principios de la eficacia de la Cooperación al Desarrollo, especialmente el principio de transparencia y rendición de cuentas, el cual no cumplen cuando administran y ejecutan recursos públicos ya que se amparan en el fuero de inviolabilidad de bienes, haberes y archivos; pero en tiempos en donde se exige la garantía al derecho a acceder a la información como principio fundamental para la democracia, y muy especialmente cuando exigimos como sociedad civil organizada a los gobiernos que rindan cuentas sobre los recursos y las decisiones públicas, no es legítimo que los Organismos de Cooperación Internacional, que fueron objeto de este monitoreo, y que en el período comprendido entre 2015 -2017, recibieron recursos públicos del Gobierno Nacional por más de USD118.000.000, se amparen en el derecho privado y no den cuenta de la acción realizada con esos recursos.  

Esta realidad y los hallazgos obtenidos con el monitoreo social, son la base fundamental para los “diálogos entre Pares” que inició y aún continúa la CCONG con entidades públicas, organismos de control, la sociedad civil organizada y la Cooperación Internacional” y que buscan poner en la agenda pública lo que las OSC venían observando y afrontando en el día a día, que habían sido desplazadas y la acción que adelantaban en territorios y con las comunidades ahora estaba siendo adelantada por actores de la cooperación internacional, con poder, con renombre, y con un supuesto músculo financiero para atender los requerimientos de contrapartidas que tanto los actores públicos como los de la cooperación exigen.  

El reto tanto de la CCONG como de las plataformas nacionales y las redes globales como FORUS está en cambiar esta realidad que debilita, que invisibliza, que deslegitima la acción de la sociedad civil organizada y que pone en evidente riesgo, nuestra permanencia.    

Esta acción no finaliza con el monitoreo social apoyado por FORUS, sino que se convierte en un aporte muy importante para lograr transformaciones en beneficio del sector. Desde la CCONG, nos hemos propuesto acompañar y articular los hallazgos del monitoreo con otras acciones que venimos liderando y que refuerzan la necesidad de cambiar los imaginarios y preconceptos que tienen los actores públicos, privados-empresariales y la cooperación internacional acerca de los que somos y hacemos las OSC. Para eso, estamos trabajando en innovar las narrativas del sector, pasar de esa mirada asistencial, dependiente y de caridad que aún tienen algunos actores del desarrollo a una mirada muy distinta en la que las OSC somos pares y aliados del desarrollo. Los aportes de las OSC se valoran a partir de sus conocimientos, sus aprendizajes y su oferta de valor, la cual se diferencia de la acción de otros actores y además es relevante porque hace énfasis en lo social, en los derechos, en las transformaciones sociales, en las comunidades y personas; narrativas que reivindiquen su esencia, su rol y acción. 

Les dejo una invitación muy especial a leer, compartir y hacer ejercicios de monitoreo social similares que nos permita adelantar comparaciones regionales para amplificar voces y hacer incidencia regional y global. Consultar el monitoreo social en este enlace: