Por Cristina Prego Tramuja, Presidenta de ANONG, miembro de Forus en Uruguay 

Entre 2018 y 2020, en la Asociación Nacional de ONG (ANONG) fuimos parte, junto a Forus, del proyecto de desarrollo de capacidades « Fortaleciendo la sociedad civil organizada: hacia más sociedad, hacia más derechos ». Fue una oportunidad valiosa, que permitió complejizar nuestros diálogos y analizar en contexto para capitalizar nuestros saberes para la incidencia en las políticas públicas. 

Los ciclos desarrollados por el proyecto propiciaron instancias de discusión, capacitaciones y elaboración de posicionamientos colectivos que permitieron desarrollar una base política y conceptual, que logró trasladarse a otras instancias de las actividades de la plataforma, a las interlocuciones gubernamentales y a otraactorías de la sociedad civil organizada.  

Los principales ejes de la discusión se centraron en el rol de las organizaciones de la sociedad civil como actores políticos promotores de cambio social. Esto implicó discutir sobre la necesidad de manejar de forma equilibrada las propuestas, la construcción de alternativas metodológicas, las denuncias, las exigencias, las tensiones políticas y los esfuerzos colectivos con las organizaciones, individuos y grupos con los que trabajamos. 

Esta búsqueda del cambio implica cambios sustantivos en las relaciones sociales, en las relaciones de poder y en la gestión coherente de este lugar de privilegio que habitamos las organizaciones por manejar información, por tener espacios de diálogo con distintos actores y por manejar recursos públicos de las sociedades, riqueza producida muchas veces por personas en situación de gran desigualdad. 

En este proceso, la autonomía se transforma en uno de los principales desafíos, la autonomía respecto a los gobiernos, a los partidos políticos, a los cooperantes, al mercado; ¿qué es lo que esto implica?, ¿cuánta autonomía es posible en este contexto de restricciones del entorno propicio?, ¿cómo construir alianzas sin perder autonomía?, ¿con quien hacerlas?, ¿cles son las concesiones posibles?, éstas y otras preguntas recorrieron los diálogos no siempre con respuestas, pero sí muchas veces con más preguntas. 

El escenario social, económico y político, no solo nacional sino de la región y del mundo, nos sigue colocando a las organizaciones de la sociedad civil en el desafío permanente de la creatividad. Nos obliga a repensar en la forma de hacer política desde lo social, a reconstruir una narrativa diferente, propia, que nos permita vernos como actores diferentes, reconocer nuestra suma de valor y que así también lo hagan nuestros interlocutores. El proyecto nos permitió fortalecer y confirmar la idea de que hacer política desde la sociedad civil es promover transformaciones profundas y duraderas, basadas en la promoción de un compromiso ciudadano activo y crítico: tarea difícil pero necesaria; un constante desafío.