Por ABONG, membrio de Forus en Brasil.

Brasil, como buena parte de las democracias mundiales, vive un momento drástico en cuanto a la disminución de los espacios cívicos, al ataque de los derechos fundamentales y al avance del conservadurismo. Este escenario se ha consolidado en el país con la elección presidencial de Jair Bolsonaro, un político de extrema derecha que tiene vínculos con la clase militar que defiende la dictadura militar que fue impuesta en Brasil entre 1964 y 1989.

Uno de los factores determinantes del resultado de las elecciones de 2018, fue la fuerza de los grupos de comunicación autogestionados (principalmente a través de WhatsApp), que hacían circular noticias falsas y artículos de desinformación de una forma muy eficiente por todo Brasil. Las pautas de los derechos humanos han sufrido diversos ataques y hemos perdido la atención por no estar organizados en red y no conseguir contraargumentar lo que se estaba difundiendo.

Por lo tanto, era necesaria una acción coordinada de la sociedad civil organizada en el campo de la comunicación, juntando a comunicadores de organizaciones, colectivos, medios de comunicación alternativos, etc., que pudiesen, no solo difundir mensajes defendiéndonos de los ataques, sino que también fuese capaz de orientar las discusiones políticas y sociales de Brasil.

La red Cardume – Comunicadores/as en defensa de los derechos - ya era un grupo existente y entendimos que sería una herramienta importante para conseguir este objetivo, pero para organizarnos de manera más eficiente, era necesario tener una actividad objetiva que se desarrollara en grupo, y a principios de 2019, vimos esta oportunidad. Durante los primeros días del gobierno de Bolsonaro, las OSC sufrieron diversas amenazas de censura, y ese fue el punto de partida de nuestra movilización: ¿Cómo crear mecanismos para defender la actuación de las organizaciones de la sociedad civil?

Con esa misma amenaza, vemos el segundo punto determinante para el éxito de nuestra acción: encontrar una pauta de convergencia entre el grupo, que le interesaría enfrascarse en la red. El tercer punto importante de nuestro éxito fue atraer a Cardume medios y organizaciones con gran proyección nacional, dando más grandiosidad al proyecto.

Hicimos una lista de organizaciones/medios que nos gustaría que estuviesen en Cardume y articulamos directamente con sus comunicadores la participación en la red, mostrando la importancia de organizarnos para combatir las amenazas inminentes. A partir de ese momento, los propios miembros se encargaron de invitar a más organizaciones a esta red, ampliando su presencia en el territorio brasileño y en las áreas de actuación de las OSC.

Teniendo esos tres pilares definidos (objetivo en común, actividad práctica y red bien desarrollada), creamos herramientas para comunicar y articular en grupo. Más allá de los grupos de WhatsApp, se han realizado encuentros personales, virtuales y reuniones individuales para mantener Cardume siempre activa y en constante movimiento, hasta llegar al lanzamiento de la campaña #SomosTodosONG, que tenía como objetivo defender y valorar nuestra actuación. Entre octubre y diciembre de 2019, la campaña produjo veintiocho artículos, decenas de post en redes sociales, reportajes especiales en medios digitales, además de tres vídeos, como éste del lanzamiento/movilización (aquí disponible con subtítulos en inglés y francés):