En Marruecos, los jóvenes de entre 15 y 34 años, que constituyen un tercio de la población, son los más desatendidos, pero esta generación conectada tiene un fuerte deseo de cambio. Esto se puede comprobar en el mundo del rap, con canciones controvertidas como "Vive le peuple" (Aach al chaab, en dialecto marroquí) que ahora tiene más de 13 millones de visitas en Youtube. La canción, con eslóganes cantados en los estadios, denuncia la "injusticia" y la "monopolización de la riqueza". Pero, ¿cuáles son los desafíos y las oportunidades para los jóvenes que llevan una vida políticamente activa en Marruecos? Con ocasión del Día Internacional de la Juventud, Abdel Abdelhakim Chafiai, asesor de Espace Associatif, miembro de Forus en Marruecos, comparte sus reflexiones sobre la manera de integrar a los jóvenes en la sociedad civil. 

Rompiendo con los patrones tradicionales 

Los jóvenes tienen un papel fundamental en cualquier dinámica social, gracias a su edad, gracias a su dinamismo, gracias a su capacidad de romper con los patrones tradicionales; por lo tanto, es una fuerza de renovación y de sostenibilidad, de tal modo que sin los jóvenes no podemos mejorar el rendimiento de las estructuras que se encuentran envejeciendo. 

En la actualidad, el lugar de la juventud no está plenamente integrado en las diversas estructuras por muchas razones, por ejemplo, la fuerte presencia de personas de avanzada edad a la cabeza de las asociaciones juveniles, esto es un reflejo de su escasa participación no sólo en las asociaciones sino también en partidos políticos y sindicatos. El papel que los jóvenes pueden desempeñar en la sociedad es importante y, paradójicamente, no existe una verdadera política de integración en la vida asociativa o política. 

A pesar de estos desafíos, en Marruecos se han adoptado ciertas medidas, por ejemplo a nivel político: se ha creado un proyecto para incluir una lista de jóvenes, pero esta lista es actualmente muy criticada por algunos como una forma de "farol", ya que los criterios definidos no fueron establecidos por los propios jóvenes. El riesgo es una instrumentalización de la juventud, más que una integración real de los jóvenes en la vida política. 

Actualizando, movilizando 

Además, entre las asociaciones, existe una dificultad para movilizar a los jóvenes. En primer lugar, las propias asociaciones de la sociedad civil (OSC) sufren de una falta de ofertas realistas y renovadas para los jóvenes, pero también de una falta de estructuras de acogida y de un verdadero sentido de la integración. Además, el modelo educativo no desarrolla valores cívicos, ni de voluntariado ni de compromiso, sino que se orienta principalmente hacia el rendimiento y la competencia, parámetros que fueron tomados de la economía de mercado y  resituados en el sistema educativo, lo que dificulta la noción de ciudadanía en el enfoque pedagógico.  

Las nociones de compromiso civil y voluntariado pueden considerarse obsoletas, por lo que las organizaciones de la sociedad civil tienen una verdadera labor que realizar a este respecto, para que los jóvenes tengan confianza en su papel en la sociedad civil y en su futuro.  

Los derechos de los niños y los jóvenes 

El desarrollo de la participación de los jóvenes comienza en la infancia y también hay una pérdida de asociaciones para niños en las que éstos se comprometen en una acción colectiva. A nivel de la infraestructura del Estado, solía haber "casas para jóvenes y niños" donde podían practicar deportes u otras actividades recreativas, pero esos lugares a menudo se han convertido en grandes edificios o han sido absorbidos por el sector privado, y ahora es necesario pagar por dichas actividades de ocio.  

El actual modelo de desarrollo no se basa en los derechos de los niños o los jóvenes; por el contrario, estamos en una lógica productiva que corre el riesgo de desmovilizar a los jóvenes y puede dar lugar a olas de migración que también amenazan la sostenibilidad de las sociedades. 

El papel de la juventud es importante a todos los niveles, normalmente es a esta edad cuando uno se involucra, desarrolla buenos hábitos y se une a asociaciones y organizaciones. También es el momento en que uno construye su proyecto profesional y personal. Y es por lo tanto allí donde también construimos la sociedad en general, así como la sociedad civil. 

Hay muchos ejemplos en los que la juventud ha demostrado su fuerza de propuesta y compromiso en Marruecos, como el movimiento en línea contra la corrupción, o el activismo creativo a través de la música y el rap. Hay una necesidad urgente de apoyar esta energía y de dar más medios y espacio a los jóvenes para que puedan dar forma hoy a su mundo del mañana.  

 Collage de fotos: Midia Ninja, Hamza Tighza y AFP Photo/Fadel Senna