artículo redactado por Nomvula Dlamini, Asociación de Recursos para el Desarrollo Comunitario (CDRA, Sudáfrica)


El 20 de octubre de 2019 se celebró un taller conjunto dirigido entre el Consejo de Forus y los participantes del tercer ciclo del Programa de desarrollo de liderazgo (Leadership Development Program - LDP en inglés). Este taller fue el precedente de uno de los hitos en el desarrollo de la siguiente estrategia de Forus, la reunión del Consejo de Forus celebrada en Dakar, Senegal el 21-22 de octubre, y cuyo objetivo era reforzar la visión colectiva de los miembros de Forus, además de generar oportunidades para que estos participen en el proceso de reflexión estratégica. El taller, que contó con la asistencia de más de 30 representantes de los miembros de Forus, fue diseñado con el fin de compartir ideas, experiencias y prácticas. Asimismo, los participantes del LDP tuvieron la ocasión de compartir con los miembros del Consejo las reflexiones colectivas de ese proceso de cuatro días.


Finalidad y proceso

Este taller conjunto tenía como fin ofrecer a los participantes el espacio y la oportunidad de explorar y compartir ideas sobre las innovaciones y adaptaciones necesarias para que la red Forus siga siendo un agente dirigido por sus miembros en el panorama de la sociedad civil internacional. Hubo consenso en que los resultados de este análisis e intercambio de ideas seguirán un proceso de reflexión que se prolongará durante 2020 y concluirá en la AG de finales de ese año.

Asimismo, se prevé que las conclusiones de estos debates sirvan para dar forma a las ideas y opiniones de Forus de cara al modelo futuro de las plataformas nacionales. Se extraerán ideas para actualizar el documento que lleva por nombre «Qué es una plataforma de ONG nacionales». En los debates se hablaba de que el modelo futuro debía facilitar de manera óptima el cumplimiento de sus objetivos estratégicos para el siguiente ciclo de su plan estratégico.

En este sentido, los miembros de Forus deberían reflexionar y llegar a un acuerdo sobre el tipo de secretaría que se necesita para respaldar a una plataforma global de la sociedad civil, así como los recursos humanos necesarios para prestar un apoyo óptimo a sus miembros. En sus reflexiones y debates, los participantes tomaron conciencia de que las plataformas nacionales evolucionan continuamente en respuesta a los cambios de contexto, y que estos cambios, fuerzas y tendencias determinan la dirección en la que van a evolucionar las plataformas nacionales.

En consecuencia, la manera en que las plataformas nacionales respondan a los cambios en sus contextos va a determinar las agendas de cambio social que estas desarrollen y sigan. Respecto al proceso, el taller se inició con una visión global contextualizada para recordar a los participantes las tendencias, fuerzas y cambios contextuales que obligan a Forus y a las plataformas nacionales a evolucionar e innovar para seguir siendo relevantes.

Esta contextualización sirvió también para recordar a los participantes los debates previos que se centraron en estas cuestiones: asimilación de las plataformas por parte de los miembros, la relevancia de los miembros a la hora de abordar el cambio social y de mantener la representantividad y la legitimidad. Se recordó a los participantes que en la anterior AG los miembros identificaron la necesidad de buscar formas de trabajar estrechamente con los agentes de la ruptura y aprender de ellos, como los movimientos sociales, los grupos populares de indígenas, y los movimientos feministas y de LGBT+. Se recordó también a los participantes las conclusiones de la revisión intermedia de Forus, en la que se ofrecieron recomendaciones respecto a los miembros.

A continuación, se reflexionó sobre el modelo actual de la plataforma nacional y, seguidamente, los participantes pasaron a debatir sobre el apoyo de Forus a sus miembros y su estructura de adhesión; finalmente, se concluyó hablando sobre cómo deberían evolucionar los miembros de Forus en respuesta a los continuos cambios contextuales.

 

Reflexión sobre el modelo actual

Una vez esbozado el contexto, se reflexionó con los participantes sobre el modelo actual de plataformas nacionales. Pese a que ciertos miembros señalaron que este modelo sigue ajustándose a su realidad contextual, hubo un gran número de voces que advirtieron la necesidad de ampliar esta definición; en primer lugar, la definición debe expresar una identidad clara para las plataformas nacionales, y en segundo lugar, debe reflejar mejor la realidad contextual.

Aunque no fue algo generalizado, también se advirtió que, tal y como está redactado actualmente el documento, se trata más de un listado de características que una definición donde se exprese una identidad clara. A fin de expresar la identidad fundamental con claridad, se propuso definir qué es una ONG. Hubo cierta oposición a esta idea, argumentando que el término «ONG» está definido por la ley en cada contexto, y que resultaría difícil encontrar una definición que se ajustara a todos los contextos.

Dicho esto, los participantes acordaron que se debería explicar muy claramente «quiénes somos» en documentos futuros. De este modo, se reconocería que las plataformas nacionales forman parte de un ecosistema y que, por tanto, es necesario salvaguardar su identidad fundamental y su contribución.

Respecto a la identidad de las plataformas nacionales, los participantes señalaron que hay países donde dichas plataformas se han vuelto más inclusivas: su adhesión ha crecido para incluir no solamente a ONG tradicionales, formales y profesionales, sino también a otros agentes de la sociedad civil más informales y revolucionarios. Se pidió que la identidad fundamental reflejara esta evolución.


Apoyo de Forus a sus miembros

A la hora de analizar este tema, los participantes señalaron que el respaldo/rol que los miembros valoran más es la creación de una plataforma para la reflexión, aprendizaje, intercambio entre iguales, sinergias de experiencias y acción colectiva.

Otras formas de respaldo a los miembros que se valoraron fueron el posicionamiento y la visibilidad de las plataformas nacionales, la creación de asociaciones entre sectores/regiones y el refuerzo del liderazgo.

En cuanto a reforzar el liderazgo, los miembros plantearon la posibilidad de desarrollar una estrategia de seguimiento para el Programa de desarrollo de liderazgo. Señalaron que podría hacerse a nivel nacional o como proyectos paralelos.


Estructura de adhesión de Forus

Había consenso general en que la estructura y las categorías de adhesión actuales siguen satisfaciendo las necesidades de los miembros; permiten la participación de un grupo más amplio y diverso de agentes de la sociedad civil en la plataforma de Forus, así como un aprendizaje e intercambio más enriquecedor.

Además, mejora la posición de Forus en el panorama global. Pese a dicho consenso, los participantes plantearon un problema que han experimentado las plataformas nacionales en ciertos países. En algunos países donde existe más de una plataforma de ONG relevante para el trabajo de Forus, debería indicarse si Forus estaría dispuesto a aceptar más de un miembro por país. Los participantes son conscientes de que esto podría provocar tensiones y afectar al trabajo y las agendas de las plataformas nacionales en cuestión. Se hizo un llamamiento enérgico para que solo se aceptara a una plataforma nacional como miembro de Forus por cada país, pues se reduciría la posibilidad de conflicto y competencia.

Se reconoció, no obstante, que las redes temáticas son una tendencia en alza en muchos contextos nacionales. Se insistió en que cuando alguna red temática solicite colaborar como observador con Forus, se deberá instar a dicha red a afiliarse a la plataforma nacional. Dado que la categoría actual de adhesión permite las redes y los movimientos sociales, los participantes consideraron que la categoría de «miembro observador» podría aumentar la inclusividad en Forus.

No obstante, para el futuro Forus necesitará una estrategia para determinar qué agentes debe aceptar o invitar en la categoría de miembros observadores. Esta categoría de adhesión es fundamental no solo para la posición de Forus como plataforma global, sino también para alcanzar sus objetivos estratégicos en la siguiente fase. Respecto a la estructura de adhesión de Forus, los participantes destacaron la importancia de ser transparentes en cuanto a los beneficios y las obligaciones de los miembros observadores.


Relevancia de las plataformas nacionales

El tema de la legitimidad y credibilidad de las plataformas nacionales planteó un animado debate entre los participantes. Los miembros saben de la importancia de que las plataformas nacionales estén en línea en cuanto a su rol, posicionamiento y acciones con los demás agentes del ecosistema de la sociedad civil. En sus propias palabras, esto va a determinar su área de influencia y su credibilidad.

Insistieron en que la legitimidad hay que ganársela; no es algo que se regale sin más. La credibilidad, por otra parte, tiene que ver con la capacidad para generar confianza de las personas y las instituciones a las que sirven y apoyan. Es fundamental que las plataformas nacionales les inspiren confianza como agentes de la sociedad civil; tienen que esforzarse en generar confianza entre ellas mismas y las personas a las que sirven, así como entre otros agentes de la sociedad civil y otras partes interesadas. Para ganar credibilidad entre las personas a través de su trabajo, deben buscar lo mejor para las personas y procurar que sus propios valores sean consecuentes con los valores de las personas.

Y lo que es más importante, debe haber coherencia entre lo que se predica y lo que se hace; es necesario llevar a la práctica el mensaje que se comunica. De nuevo, los participantes eran conscientes de que la legitimidad y la credibilidad hay que ganárselas, y que las plataformas nacionales deben esforzarse para que se las vea como legítimas y creíbles. Son las personas y otras instituciones las que otorgan a las plataformas nacionales la autoridad para operar como agentes clave en el ecosistema de la sociedad civil; esta autoridad depende de si las plataformas nacionales son vistas como auténticas por los demás.

Los participantes explicaron cómo ven a sus plataformas otros agentes de la sociedad civil. En ciertos contextos, la relevancia, legitimidad y credibilidad de las ONG tradicionales está muy cuestionada por otros agentes de la sociedad civil; por lo general, se considera que las ONG tienen poco impacto, que están alejadas de sus representados, que son ejecutores de programas gubernamentales, y que impulsan las agendas de los donantes en favor del desarrollo.

Es necesario conocer los factores que otorgan legitimidad: estabilidad, relación con otras agencias, actividad dentro de los parámetros de la ley. Por tanto, las plataformas deben conocer bien los factores que afectan a su legitimidad: su estabilidad, relaciones con otros agentes de la sociedad civil, y realizar actividades dentro de los parámetros de los marcos legales en su contextos correspondientes.


Legitimidad y credibilidad

El tema de la legitimidad y credibilidad de las plataformas nacionales planteó un animado debate entre los participantes. Los miembros saben de la importancia de que las plataformas nacionales estén en línea en cuanto a su rol, posicionamiento y acciones con los demás agentes del ecosistema de la sociedad civil. En sus propias palabras, esto va a determinar su área de influencia y su credibilidad.

Insistieron en que la legitimidad hay que ganársela; no es algo que se regale sin más. La credibilidad, por otra parte, tiene que ver con la capacidad para generar confianza de las personas y las instituciones a las que sirven y apoyan. Es fundamental que las plataformas nacionales les inspiren confianza como agentes de la sociedad civil; tienen que esforzarse en generar confianza entre ellas mismas y las personas a las que sirven, así como entre otros agentes de la sociedad civil y otras partes interesadas.

Para ganar credibilidad entre las personas a través de su trabajo, deben buscar lo mejor para las personas y procurar que sus propios valores sean consecuentes con los valores de las personas. Y lo que es más importante, debe haber coherencia entre lo que se predica y lo que se hace; es necesario llevar a la práctica el mensaje que se comunica. De nuevo, los participantes eran conscientes de que la legitimidad y la credibilidad hay que ganárselas, y que las plataformas nacionales deben esforzarse para que se las vea como legítimas y creíbles.

Son las personas y otras instituciones las que otorgan a las plataformas nacionales la autoridad para operar como agentes clave en el ecosistema de la sociedad civil; esta autoridad depende de si las plataformas nacionales son vistas como auténticas por los demás. Los participantes explicaron cómo ven a sus plataformas otros agentes de la sociedad civil.

En ciertos contextos, la relevancia, legitimidad y credibilidad de las ONG tradicionales está muy cuestionada por otros agentes de la sociedad civil; por lo general, se considera que las ONG tienen poco impacto, que están alejadas de sus representados, que son ejecutores de programas gubernamentales, y que impulsan las agendas de los donantes en favor del desarrollo.

Es necesario conocer los factores que otorgan legitimidad: estabilidad, relación con otras agencias, actividad dentro de los parámetros de la ley. Por tanto, las plataformas deben conocer bien los factores que afectan a su legitimidad: su estabilidad, relaciones con otros agentes de la sociedad civil, y realizar actividades dentro de los parámetros de los marcos legales en su contextos correspondientes.

¿Qué desafíos se plantearon respecto a las plataformas nacionales?
A continuación exponemos algunos de los desafíos identificados en las reflexiones y deliberaciones. Al profundizar en estas cuestiones, se observó que estos desafíos son comunes a todas las plataformas nacionales. La diferencia está en cómo se manifiestan y se desarrollan estos en los distintos contextos.


Trabajar en colaboración

Los participantes eran conscientes de la necesidad cada vez mayor de trabajar en colaboración dentro de una comunidad de agentes de la sociedad civil. Es algo que, como señalan los propios miembros, plantea desafíos, pues para ello es necesario que las ONG tradicionales traspasen sus límites organizativos habituales.

Las ONG y otros agentes de la sociedad civil tienen la necesidad cada vez mayor de definir su rol y contribución en el ecosistema de la sociedad civil, así como a los agentes del sector público y privado.

Los participantes eran conscientes de que las plataformas nacionales deben aprender a desempeñar un rol más exhaustivo en el ecosistema de agentes; para ello deben reflexionar y articular continuamente su identidad, rol, posicionamiento y contribución. Trabajar en colaboración es una forma de trabajo que exige cambiar paradigmas, actitudes y orientaciones.

 

Niveles donde centrar el trabajo

Se planteó la cuestión de dónde centrar el trabajo de las plataformas nacionales. Aunque algunos participantes revelaron que estaban estudiando esta cuestión, eran muchos los que señalaban que en vista de la complejidad de los problemas sociales que están abordando las plataformas y sus miembros, es fundamental que el trabajo se realice en varios niveles.

Dada la interconexión de estas cuestiones sociales a nivel de comunidad, distrito, nacional o regional, es importante que las plataformas nacionales trabajen en varios niveles. En este sentido, deben procurar que sus estrategias para el trabajo a distintos niveles estén bien definidas; es necesario conocer bien el «hilo dorado» que conecta su trabajo desde la base hasta un nivel nacional y global. La cuestión está en decidir dónde hacer hincapié a la hora de trabajar en varios niveles: ¿hay que centrarse en el proceso o en el resultado?

En respuesta a esta cuestión, el sentir general fue que si el proceso es el correcto se conseguirán los resultados. A este respecto, los participantes señalaron que quizá no es tan importante en qué nivel deben trabajar las plataformas nacionales, sino con quién y con qué fin. En este sentido, se insistió en la importancia de las asociaciones. Como hemos dicho anteriormente, ningún agente puede abordar debidamente los problemas sociales: es necesario trabajar en asociación con otros agentes.


Hacer más inclusivas las plataformas nacionales

Otra cuestión que se planteó fue cómo hacer que las plataformas nacionales incluyan distintas formas de organizaciones de la sociedad civil y movimientos populares. Los dos casos de estudio que se presentaron ponían de manifiesto que en ciertos contextos nacionales ya no es un problema, pues las plataformas nacionales respectivas han logrado adaptarse para incluir a formaciones de la sociedad civil más informales y revolucionarias.

La principal duda era si las plataformas nacionales formadas por ONG más estructuradas y profesionales podrían trabajar con movimientos sociales , grupos de ciudadanos y otras formaciones más revolucionarias. En el caso de las plataformas nacionales, la cuestión es cómo ampliar la adhesión más allá de las ONG tradicionales. En ciertos contextos, esta ampliación de la adhesión implicaría incluir a los movimientos sociales, iniciativas de objetivos de desarrollo sostenible, sindicatos, instituciones de enseñanza superior, movimientos feministas y LGBTI+.

Pese a que estos movimientos populares y formaciones de la sociedad civil más revolucionarias trabajan con objetivos diferentes a los de las ONG más tradicionales, sí suelen centrarse en cuestiones y problemas sociales parecidos. También tienen maneras distintas de trabajar y se sustentan con distintas modalidades.

Asimismo, los participantes han reflexionado sobre las implicaciones de ser más inclusivos; ¿qué implica que las plataformas nacionales trabajen con estas nuevas formaciones emergentes? Si analizamos los casos de estudio, no hay duda de que los nuevos actores emergentes de la sociedad civil suponen un desafío para las ONG tradicionales.

A la hora de trabajar en un ecosistema de sociedad civil que se define por su diversidad, a las ONG tradicionales les cuesta demostrar su valor añadido. Además, las ONG tradicionales no tienen la flexibilidad de los movimientos sociales o de los grupos de ciudadanos o populares; tardan más en responder a las necesidades de sus representados y las comunidades. Aparte de los casos de estudio presentados, otros participantes tuvieron también la oportunidad de compartir sus experiencias en plataformas nacionales que se habían vuelto más inclusivas.

Participantes con otros contextos nacionales explicaron que para hacer más inclusiva una plataforma, es fundamental compartir valores y objetivos; debe haber una causa común que los distintos actores persigan de manera colectiva. Respecto a la forma de relacionarse de las ONG más formales con las formaciones menos estructuradas del ecosistema, los participantes señalaron que es necesario cultivar nuevas relaciones y formas de trabajar.

Es necesario desarrollar nuevas estrategias para trabajar juntos. Aunque la sostenibilidad de las formaciones menos estructuradas se planteó como un problema, los participantes destacaron que los beneficios de trabajar juntos compensan las desventajas. Trabajar en el mismo espacio que estas formaciones menos estructuradas da la oportunidad de desarrollar nuevos tipos de alianzas y coaliciones.


Financiación flexible y sostenible

El apoyo financiero para mantener el trabajo y las contribuciones de las plataformas nacionales es un desafío global; todos los países están experimentando cambios en la financiación y las plataformas se ven obligadas a explorar otros mecanismos y estrategias para financiar su trabajo. Pese a que ciertas plataformas cuentan con apoyo financiero del fisco nacional, no es fácil encontrar el tipo de financiación flexible que permite la independencia y la autonomía de las formaciones de la sociedad civil.

Se reconocía la importancia de una financiación flexible, pues permite a las plataformas nacionales llevar a cabo libremente sus agendas de cambio social sin la interferencia de gobiernos, donantes y otras agencias. Pese a las complicaciones que tienen las plataformas nacionales para conseguir financiación, algunos participantes contaron su experiencia con nuevos modelos de financiación que están probando.

Modelos que van desde la creación de coaliciones para la movilización de recursos hasta asociaciones con corporaciones del sector privado. Estas iniciativas están en línea con la previsión de que en un futuro las plataformas nacionales tendrán que operar en un contexto de financiación diversificada. Además, deberán explorar y experimentar mecanismos de financiación más sostenibles.


Posicionamiento de las plataformas nacionales en el espacio político

Otro desafío y tema de debate fue el posicionamiento de las plataformas nacionales en el espacio político. Aunque algunas plataformas lo veían como algo normal, hubo ciertos participantes que se cuestionaban si las plataformas nacionales deberían operar en este espacio. En determinados contextos nacionales, se considera que operar en el espacio político es tarea de organizaciones de apoyo y defensa de los derechos humanos, cuya actividad se centra en el desarrollo y la formulación de políticas.

Por otro lado, hay plataformas nacionales que ven inevitable trabajar en el espacio político; no lo ven como dominio exclusivo de las organizaciones de apoyo y defensa de los derechos humanos. Los participantes insistieron en que las plataformas deben aprender a moverse en el espacio político e interactuar con el poder político.

Las plataformas nacionales y otras formaciones de la sociedad civil deben tener en cuenta que el cambio social tiene una base política. Una pregunta importante que deben formularse las plataformas nacionales es cómo establecer una buena colaboración a nivel político con los agentes políticos correspondientes.

Para ello es necesario que las plataformas nacionales tengan una visión clara y se posicionen en el espacio con confianza, expresando con transparencia sus intenciones y motivaciones. Para que las plataformas nacionales puedan interactuar en el espacio de manera efectiva, es necesario tener un concepto común de la economía política. Asimismo, deben poner en común su voz como agentes de la sociedad civil y aprovechar el poder de la acción colectiva.


Una agenda para el cambio social

Había consenso en que para trabajar por el cambio social se necesitan plataformas nacionales que tengan una agenda clara respecto al cambio social; debe haber una visión clara sobre la agenda compartida. Para trabajar por el cambio social se necesita también cierta consideración por parte de las plataformas nacionales; deben comprender que su rol se basa en cultivar, apoyar, habilitar, acompañar y facilitar el cambio transformador.

Para ello es necesario que sepan responder a las necesidades, aspiraciones y dificultades de las personas a las que prestan apoyo y sirven. Es necesario tomar conciencia de que no son los programas de las plataformas nacionales sino la realidad sobre el terreno (realidad contextual) lo que determine la dirección del cambio. Por ello, las plataformas nacionales deben conectar con las visiones de las personas, pues estas visiones son las que fomentarán el cambio social.

Además, las plataformas nacionales deben ser conscientes de su rol como agentes del ecosistema del cambio social. Un rol que debe servir de conexión, respaldo y complemento a los roles de los demás agentes. Para contribuir realmente al cambio social, las plataformas sociales deben revitalizar, renovar y movilizar; ya no pueden seguir basándose en estrategias y planteamientos desfasados y tradicionales. Deben ser innovadoras y buscar nuevas alianzas y coaliciones, y confiar en nuevos métodos. Deben ser conscientes del fin que persiguen y saber con quién trabajar para alcanzarlo.
 

En conclusión

En resumen, es importante mencionar que ya existía la idea de que cualquier modelo futuro de plataformas nacionales debe tener en cuenta que los contextos nacionales siguen evolucionando. En este sentido, las plataformas nacionales deben saber responder a estos cambios. Además, los modelos futuros deben garantizar que sus modelos de adhesión sean coherentes con las realidades contextuales: la realidad es que existe una mezcla diversa de agentes de la sociedad civil en el espacio.

El espacio está habitado tanto por ONG más formales y tradicionales como por otros movimientos, redes y grupos emergentes, informales y menos estructurados que promueven la ruptura en su planteamiento y prácticas.

Asimismo, cualquier modelo de futuro debe reconocer que aunque las ONG tradicionales cuentan con agendas de desarrollo sólidas, en el espacio hay también organizaciones y movimientos sociales dedicados al apoyo y a los derechos humanos que buscan romper el statu quo.

Las plataformas nacionales tienen que diseñar formas de organización aptas para el futuro, que les permitan afrontar los desafíos venideros. Por ello, las plataformas nacionales tienen que desarrollar modelos que les permitan operar como una comunidad de agentes de la sociedad civil; modelos que les permitan ser inclusivos con la diversidad de sus miembros.

De este modo, las plataformas nacionales podrán ofrecer nuevos servicios y generar espacio para nuevos sectores y nuevas formas de trabajar tanto con el gobierno como con el sector privado.