Reflexiones sobre el Programa de Desarrollo de Liderazgo de Forus - 2º ciclo, Santiago, Chile, septiembre de 2018.

Por Doug Reeler, moderador de la Asociación de Recursos para el Desarrollo Comunitario (CDRA, por sus siglas en inglés).



¿Cuál es la verdadera labor del liderazgo por el cambio social en el mundo actual?  

Es una gran pregunta, no apta para pusilánimes. Once líderes de sociedades civiles no se amedrentaron cuando se reunieron en el seminario del segundo ciclo del Programa de Desarrollo de Liderazgo (LDP, por sus siglas en inglés) en Santiago, Chile, en septiembre de 2018. Se propusieron analizar esta cuestión y ver si podían encontrar respuestas.  

Yo fui el afortunado moderador del proceso, feliz por pasar cuatro días en compañía de un grupo de personas experimentadas y comprometidas que han dedicado sus vidas a contribuir a un mundo más igualitario, libre y humano; a pesar de las gigantes fuerzas que nos separan y nos empujan al borde del precipicio. 


Un grupo diverso y experimentado  

Los componentes eran de lo más extraordinario: diversos, experimentados, de 10 naciones diferentes, abiertos y honestos entre sí, sin problemas de ego. Desde el principio quedó claro que varios de los componentes sufrían de estrés por estar lidiando con retos abrumadores en sus países y que necesitaban una pizca de esperanza. A medida que el proceso avanzaba, crearon un espacio de empatía para contar sus historias, compartir sus cargas y coger perspectiva. Quizás el hecho de que todas fueran mujeres, les permitió crear un espacio profundo y reconfortante para escucharse las unas a las otras. Sentí que, a lo largo de los cuatro días, la habitación se volvía más ligera y sus interacciones cobraban energía a medida que recurrían las unas a las otras. 

Las barreras idiomáticas provocaron un impacto muy interesante. Las participantes se clasificaban en tres grupos: las que sólo hablaban inglés, las que sólo hablaban español y las que hablaban ambos idiomas. Los intérpretes hicieron un buen trabajo y fueron agradables y de gran ayuda en todos los sentidos. Las diferencias idiomáticas restringen la interacción personal de alguna forma, pero hubo suficientes personas dispuestas a mantener las conexiones y el grupo de lenguas mixtas jugó un gran papel a la hora de tender lazos entre los dos grupos, posibilitando la flexibilidad en el trabajo de los mismos.  

Los procesos que llevamos a cabo en la CDRA enfatizan los diálogos de reflexión, los relatos fundamentados sobre experiencias reales orientados al aprendizaje, la atención en encontrar buenas preguntas antes que respuestas rápidas, el aprendizaje horizontal en lugar de la docencia, los juegos creativos y ejercicios de personificación y el manejo de metáforas, imágenes y colores. 

El proceso de preparación, celebrado por Forus, fue fluido y efectivo y con un enfoque humano; todos nos sentimos muy respaldados. 


Reflexión sobre el proceso completo 

Una de las grandes lecciones para mí de este proceso es cuán desafiante es el trabajo de una plata-forma, al tratar de coordinar las organizaciones de la sociedad civil entre sí. Las OSC son muy distintas y normalmente están demasiado ocupadas con sus propios retos como para ponerse en sintonía con las necesidades o formas de conexión de los demás. 

Pienso que el gran valor del aprendizaje que se desprende de procesos como éste recae en establecer vías para la colaboración: desde el co-aprendizaje hasta el co-trabajo. A nivel global se puede que haya menos oportunidades de colaboración entre organizaciones muy dedicadas y sobrepasadas por sus problemas locales, pero se puede ser valioso hacer ver a las plataformas nacionales el valor de reunir a todos sus miembros en interacciones de aprendizaje, para sembrar así las semillas de la colaboración.  Es una manera de ayudar a generar perspectiva sobre sus propios problemas, y, en algunos casos, de encontrar maneras para trabajar más sistemáticamente. 

Los líderes se sienten, a menudo, aislados, agobiados y desgastados por sus propias organizaciones, a veces por el personal y a veces por ellos mismos. El desafío es importante.  Reuniones de liderazgo como estas pueden, a todos los niveles, ayudar a romper el aislamiento y aliviar la presión; dando lugar a un espacio creativo para que se renueven y re-imaginen su liderazgo. También sería interesante plantear cómo Forus puede llevar este tipo de experiencias a los países, reuniendo líderes de las OSC y no sólo líderes de plataformas. 

Cuatro días (más la investigación, proyectos y seminarios en casa) es un pequeño y precioso intervalo para afianzar logros duraderos. Para algunos, se puede que esto sea suficiente, en el momento exacto, para marcar una gran diferencia, mientras que para otros, se puede haber parecido útil pero fácilmente borrable por otras urgencias y fuerzas. Y, por supuesto, hay logros que simplemente no pueden medirse. 

La mayor parte del proceso se centró en cuál es la "verdadera labor" del cambio social y las funciones de la plataforma. La función clave del liderazgo se centra en reivindicar estos dos aspectos. Pero se puede compartir y explorar mucho más sobre los enfoques, las estrategias y los métodos creativos, sobre todo sobre el fomento del aprendizaje y las organizaciones y plataformas creativas. El proceso continúa. 

Como moderador, me sentí abrumado, una vez más, por el compromiso y la sabiduría de semejantes participantes y agradecido de enriquecerme a medida que se enriquecían las unas a las otras. Me recordaron, también, el inmenso poder que tienen los activistas comprometidos cuando dedican tiempo a reflexionar y unirse a sus compañeros para enfrentar los peligros y las esperanzas que nos depara el futuro.